En un momento en el que el mercado inmobiliario de lujo en España busca nuevos horizontes lejos de los destinos más saturados, el norte emerge con fuerza como una alternativa sólida, auténtica y cada vez más demandada. En este escenario, Villa María, en Gijón, a la venta por Veri Corral Boutique Inmobiliaria se posiciona como una de las propiedades más singulares del país: un palacio histórico rodeado de un jardín victoriano único, donde arquitectura, paisaje y legado convergen de forma excepcional.
Desde Veri Corral Boutique Inmobiliaria, esta propiedad es gestionada a través de nuestro departamento especializado en activos singulares, desde el que abordamos la comercialización de residencias únicas con un enfoque estratégico, discreto y altamente cualificado. Nuestra experiencia y conocimiento en la gestión de propiedades de alto valor patrimonial nos posiciona como un referente en el norte de España para este tipo de activos excepcionales.
Somió: tradición, exclusividad y origen de la “ciudad jardín”
Villa María se ubica en Somió, la zona residencial más prestigiosa de Gijón, cuya historia está íntimamente ligada al auge industrial de finales del siglo XIX. Con la llegada del ferrocarril en 1884 y el crecimiento del turismo vinculado a los baños de mar en la Playa de San Lorenzo, la ciudad comenzó a atraer a la alta burguesía y aristocracia.
Fue entonces cuando Somió se transformó en su refugio predilecto: un enclave elevado, abierto al mar, donde surgieron las grandes “quintas” de recreo. Estas fincas, rodeadas de jardines y concebidas para el ocio y la vida social, dieron forma a lo que aún hoy se conoce como la “ciudad jardín” de Gijón: un entorno de baja densidad, gran riqueza botánica y una marcada vocación por la calidad de vida.
En este contexto privilegiado, Villa María destaca como uno de los ejemplos más representativos y mejor conservados de aquella época.

Una joya patrimonial que ha sabido perdurar
Encargada en 1890 por el empresario Tomás Zarracina al arquitecto Juan Miguel de la Calzada, Villa María nació como una gran finca de recreo, reflejo del dinamismo económico y cultural de su tiempo.
Zarracina, figura clave en la industrialización asturiana, impulsó iniciativas empresariales innovadoras como “La Asturiana”, dedicada a la sidra achampanada con proyección internacional, además de diversas fábricas de harinas y chocolates. Su visión y éxito encontraron en esta propiedad una expresión arquitectónica acorde a su relevancia.
A lo largo de más de un siglo, la finca ha evolucionado sin perder su esencia. Ampliada por distintos propietarios —entre ellos los Condes del Real Agrado—, y rehabilitada en los años 80 por el decorador Francisco Javier Sitges, la propiedad ha mantenido intacto su carácter original, adaptándose a nuevas etapas sin renunciar a su identidad.
El resultado es una residencia histórica excepcionalmente bien conservada, donde cada elemento responde a una idea de armonía, continuidad y autenticidad.

Arquitectura señorial y elegancia atemporal
La vivienda principal, de estilo burgués ecléctico con base neoclásica y sutiles influencias del barroco italiano, se despliega en 1.364 m² distribuidos en cuatro plantas y 24 estancias.
Sus interiores reflejan una elegancia difícil de replicar:
- Techos de más de cuatro metros de altura
- Paredes paneladas
- Puertas de nogal español
- Suelos nobles de olmo, roble, nogal y ébano
En las plantas superiores se encuentran ocho dormitorios dobles con baño en suite, muchos de ellos concebidos como auténticas suites privadas con vestidor o salón independiente.
La propiedad incorpora además:
- Escalera secundaria de servicio para una circulación discreta
- Planta inferior destinada a lavandería y servicio
- Apartamento independiente
- Casa de caseros dentro de la finca
Todo ello refuerza la autonomía, funcionalidad y privacidad de la residencia.

Un jardín victoriano único en España
Si hay un elemento que eleva a Villa María a una categoría verdaderamente excepcional es su jardín histórico de 6.870 m², uno de los pocos en Asturias con protección integral.
Diseñado al estilo victoriano romántico, este espacio combina:
- Ejes simétricos y recorridos sinuosos
- Fuentes históricas
- Esculturas y mobiliario de gran valor patrimonial
- Elementos procedentes de antiguos palacios asturianos
El jardín alberga cerca de un centenar de especies botánicas de distintos continentes, muchas de ellas centenarias, configurando un conjunto único en el panorama nacional.
Entre ellas destacan:
- Palmeras canarias y washingtonianas de más de un siglo
- Cedros del Líbano y del Himalaya
- Camelias japonesas
- Robles y castaños de Indias
- Ejemplares singulares como un tulípero de Virginia o falsos plátanos bicentenarios
Más que un entorno, este jardín es una extensión viva de la residencia, donde el paso del tiempo ha reforzado su carácter y singularidad.

Una joya con historia, preparada para el futuro
Villa María es mucho más que una vivienda: es un legado arquitectónico, un jardín histórico y un testimonio vivo de más de cien años de historia.
Su conservación, su ubicación y su singularidad la convierten en uno de los activos inmobiliarios más excepcionales del norte de España. Una propiedad que no solo conserva su esencia, sino que está lista para seguir escribiendo su historia en manos de quien sepa reconocer su verdadero valor.